No hay magia que te hechice. Ni juramentos que te proponga.
Sin leyes que me correspondan, suplico a un dios que no existe.
Libre como un ave te desplazas sobre ese cielo. Único por belleza te desenvuelves. Dulce por naturaleza te conservas.
Lejano por castigo te veo. Aun cuando te llame no vendrás, no escuchas.
No hay necesidad de fingir y aun así no puedo evitarlo.
No hay manera en que te consiga, sigues así, invariable en el tiempo.
Profundo, aun mas profundo que el mar.
Me lastimo y busco sangrar solo por tu causa.
Admitiré las noches de insomio ahogado en un mar tormentoso
Gracias a la inconsciencia de mí ser ante las benditas tijeras.
No hay manera de abandonarte, por lo que me abandono, vivo en ti por lo que he decidido morir. No habrá necesidad de confesiones, un inútil cuerpo deshaciéndose sobre la blancura de tus sabanas, se que aunque pudieras ver el rojizo liquido sobre tu pecho no lo descubrirías, ni el pútrido hedor de este ser te despertaría de una noche cualquiera como es esta, la cual te dejo; esto esta matándome, no hay nada que cambie mañana. No hay necesidad de que lo haga.
Sencillamente me despido y vuelvo a lamentar el tiempo perdido, el tiempo en el que estuve y no pudiste verme. Solo perdí ese tiempo, no hay más que sonrisas al recordar mí tiempo amándote. No dudes eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario